“Tenemos que dedicar más tiempo a pensar en el mundo que puede ser"



Kenneth Massey, PhD, CEO de Process Edge Consulting Group, ha dedicado toda su carrera al diseño de procesos, análisis de información e implementación de tecnologías de la información para mejorar el desempeño de las empresas. Cree que la analítica predictiva y el diseño de procesos bien integrados pueden duplicar la rentabilidad de cualquier empresa.




El concepto de “cero desperdicio” se ha puesto muy de moda en las conversaciones de negocios. Cuando pensamos en el concepto normalmente lo asociamos con el manejo de residuos y materiales, mejor gestión de las maquinarias y eficiencias en el uso de los recursos. En otras palabras, mejoras a los procesos que ya existen en la empresa. Sin embargo, para Kenneth Massey, experto en gestión y diseño de procesos y aplicaciones estratégicas de tecnologías de la información, esa interpretación es limitada, porque pone el foco en el presente y no en los residuos invisibles que marcarán una diferencia en el futuro.


“Los desperdicios que más impactan en la rentabilidad son los invisibles”, dice Massey. “Un error en área puede impactar el resultado final de la empresa, inevitable si no tengo analítica predictiva y una visión integrada del negocio. Poniendo el foco en el trabajo de excelencia operacional hace posible duplicar o cuadruplicar el valor de una empresa”.


Se trata de un enfoque revolucionario, que desde los años ochenta, le ha permitido agregar valor en las diversas empresas con las que ha trabajado: Cementos Mexicanos, Grupo Alfa, mineras, entre otros clientes que ha trabajado o asesorado desde su consultora. Su premisa es simple: para mejorar los resultados de los negocios, las organizaciones deben concentrarse en lo que debe ser posible e invertir sus esfuerzos en cerrar las brechas que existen entre la realidad actual de la empresa y el potencial de ganancia, alcanzando así cero desperdicio.


Para visualizar ese potencial se necesita información. Más aún, es importante conocer muy profundamente los procesos y roles que operan al interior de las organizaciones, y cómo cada uno de ellos, dentro de una red de relaciones, afecta el resultado final. Solo de esa forma es posible dimensionar el costo de un error, y al mismo tiempo, predecir el futuro y sacar ventajas de negocio. “Cualquier incumplimiento de cualquier promesa produce y multiplica desperdicio y normalmente en la empresa no tenemos la menor idea de cómo evaluar este costo”, asegura el experto.


Por ejemplo, el área de Finanzas de una empresa puede estar preocupada de pagar los impuestos a tiempo, pero sin necesariamente estar viendo la cuestión estratégica relacionada con lo fiscal. Es decir, aprovechando todas las deducciones que sean posibles de acuerdo a la ley, o bien cambiando un poco la orientación del negocio (hacia mejoramiento ecológico, por ejemplo), para acceder a determinados beneficios.


En una empresa grande en donde trabajó, su equipo diseñó un proceso de recuperación de pérdidas fiscales, con el que lograron recuperar 200 millones de dólares en un año, que fueron a la utilidad de la empresa. “Te puedes imaginar en cinco años, qué inversiones puedes hacer solamente recuperando ese desperdicio”, dice. Y agrega el ejemplo de Cementos Mexicanos, con quienes definieron hace años atrás que el corazón del negocio era logística y hoy ganan 2 veces más que sus competidores en la industria del cemento.