Los campos en donde la analítica predictiva y la IA pueden ayudar a una mayor sustentabilidad

Una investigación de PwC UK, publicada en 2019, revela que el uso de IA para aplicaciones ambientales podría contribuir hasta US$ 5,2 billones de dólares a la economía global en 2030, un 4,4% superior al de los negocios habituales. El estudio modeló el impacto económico de la aplicación de IA en agricultura, agua, energía y transporte.




“El cambio climático es la amenaza más urgente que enfrenta la especie humana en la actualidad. La inteligencia artificial es la herramienta más poderosa de la que dispone la humanidad en el siglo XXI. ¿Podemos desplegar el segundo para combatir al primero?”. De esa forma comenzaba Forbes un artículo de junio de este año para hablar sobre el enorme potencial que tiene la tecnología para abordar el mayor desafío de nuestro tiempo.


Una investigación de PwC UK, publicada en 2019, revela que el uso de IA para aplicaciones ambientales podría contribuir hasta US$ 5,2 billones de dólares a la economía global en 2030, un 4,4% superior al de los negocios usuales. El estudio modeló el impacto económico de la aplicación de IA en agricultura, agua, energía y transporte.


Según el reporte, algunos de los campos donde la inteligencia artificial podría tener un impacto significativo son la distribución de energía limpia, la agricultura de precisión, las cadenas de suministro sostenibles, el monitoreo y cumplimiento ambiental, la predicción del clima y los eventos catastróficos, así como el diseño de respuestas para ello.


El estudio también reveló que la aplicación de palancas de IA podría reducir las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) en un 4% al 2030, esto es equivalente a las emisiones anuales de Australia, Canadá y Japón juntos. Y que en la medida que mejora la productividad, la IA podría crear 38,2 millones de nuevos puestos de trabajo netos en la economía global ofreciendo ocupaciones más cualificadas como parte de esta transición.


Empresas que combinan IA y gestión ambiental

Microsoft es una de las empresas que está trabajando activamente por desarrollar nuevas soluciones, desde las posibilidades que ofrece la tecnología, que marquen una diferencia en el futuro. El servicio Microsoft Cloud for Sustainability, por ejemplo, tiene por objetivo ayudar a las organizaciones a gestionar de forma integral sus datos para contar con sistema de medición de las emisiones de carbono que sean estandarizadas y precisas.


“Nuestros clientes nos dicen a diario que la gestión de datos es uno de los mayores puntos débiles en su camino hacia la sostenibilidad (…) El riesgo real es que incluso con la mejor de las intenciones, los datos sobre emisiones de carbono no tengan sentido si no pueden ingerirse adecuadamente para su análisis y acción”, dicen en una nota de prensa.


Más aún, creen que el desafío es exponencial: “No podemos medir nada a escala a menos que podamos automatizarlo. Necesitamos nueva tecnología digital para crear esas herramientas y así construir un nuevo ecosistema que conecte las fuentes de emisiones y permita una nueva generación de informes de carbono, precisos y económicos”.


Esto es pensar la tecnología a una escala inimaginable. Por eso, están invirtiendo millones de dólares en startups e ideas que combinen medio ambiente y tecnología, a través de su programa AI for Earth Microsoft y su Fondo de Innovación Climática.


En la misma nota de Forbes, de junio de este año, se destacan una serie de startups que están innovando en este campo. Una de las más antiguas y mejor financiadas, según el medio, es One Concern. La empresa está desarrollando un “gemelo digital” de los entornos naturales del mundo para modelar de manera dinámica e hiperlocal los efectos del cambio climático. Su promesa es ofrecer la “Resiliencia como servicio”. Jupiter Intelligence es otro actor bien establecido en esta categoría, con de clientes de primera línea que incluyen a la NASA, BP, Liberty Mutual Insurance y la ciudad de Miami.


El rol de la Academia

Investigadores de la Universidad de Alabama están trabajando en un sistema de alerta de inteligencia artificial que puede detectar y notificar a las autoridades sobre la proliferación de algas que dañan los cuerpos de agua dulce en todo el planeta.


El prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) también ha dado pasos en esta materia. En noviembre, en medio de la 26º Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP), la institución realizó una serie de webinars para contar los progresos que han realizado en materia de acción climática. Un programa piloto está examinando el uso de la inteligencia artificial para reducir el consumo de energía.


Al agregar sistemas que monitoreen el uso de energía, temperaturas, ocupación, etc. así como el uso de los sistemas de calefacción, iluminación y aire acondicionado, se puede lograr una reducción de al menos 3% a 5% en el uso de energía. “Puede que sea mucho más allá de eso”, dice Joe Higgins, Vice President for Campus Services and Stewardship en el sitio de noticias oficial del MIT: “Hay una oportunidad enorme aquí”.


El campo de experimentación está abierto, y en curso.