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Inteligencia Artificial, un cuento.

Por Claudio Behncke.



“Así que te peleaste con la Chechi?

Cuando yo me peleo con mi wife, voy a la cocina y le aprieto todos los frascos.”

“Jajaja, eres muy pendejo, no se trata de una pelea de revanchas, sino de esas por principios”, le respondió Ismael.

“Ahh, yo soy una persona de sólidos principios, y si no te gustan, tengo otros.”

“Ponte serio alguna vez, mira que estoy metido en un zapato Chino, y me aprieta.”

Ah bueno, Sospechas porque viene el mismo presidente de la Asoc. de Empresas de IA a verte aquí a tu ofis? Porque si no es para avisarte que te ganaste el premio, te hubiera citado a su ofis.”

Amigos cercanos y muchos años de duro trabajo juntos habían forjado una relación de absoluta confianza. Su mano derecha en la formación de su querida empresa.

Ismael le contestó: “Tú sabes muy bien el problema que me crearía si me ofrecen ese premio, no sería ético de mi parte aceptarlo”.

En ese momento entró el presidente y se quedaron a solas con Ismael.

Efectivamente era el elegido ese año para el premio anual de la AEIA.

“No me siento cómodo recibiendo este premio, pues lo que hacemos en esta empresa es una labor conjunta, y siendo yo el receptor como persona, excluye al resto del equipo. Sin ellos jamás hubiéramos existido.”

“Mira Ismael, las empresas que existen hoy han tenido una selección darwiniana, las demás se han quedado en el camino. Existen muchas definiciones de Inteligencia como conocimiento, pensamiento crítico, creatividad, lógica, resolución de problemas y mas. Pero una sola destaca sobre las demás: ADAPTACIÓN. Es Darwin, ves? Si te adaptas existes y te reproduces. Mira a tu alrededor: puros winners, son los seleccionados de millones de años de evolución. A las empresas les pasa lo mismo. Y tu eres su cabeza.

Cómo te motivaste en IA?”

“Me impresioné mucho con el desafío de Deep Blue con Gary Kasparov, cuando por primera vez una máquina derrotaba al campeón mundial de ajedrez. Era la inteligencia llevada por máquinas, con raciocinio y conducta. Percibe, razona, aprende y resuelve problemas interpretando datos. Los primeros programas de IA en ajedrez tenían limitaciones pues no podían ponderar el perder una calidad de una pieza, por ejemplo un alfil por un peón, por ganar mejorar posición y arremeter con un feroz ataque. Pero progresaron en IA convencional, tuvieron mas capacidad de proceso y en vez de simular ocho jugadas adelante, pudieron iterar juegos enteros, y con esta ventaja al pobre Kasparov lo hicieron papilla.

Este es un ejemplo de la IA Convencional, basada en casos que se pueden estudiar, como Deep Blue, con una suerte de razonamiento.

Después vinieron sistemas de expertos, que infieren la solución a través del conocimiento previo, en este caso si la piezas están en esta posición, entonces conviene hacer esta jugada.”

“ Te puedo seguir lateando con las redes Bayesianas, de interferencia probabilística.

En los años 60 un gringo estudió cómo derribar aviones desde un buque. La bala del cañón se demoraba mucho en llegar al blanco, y el avión enemigo iba en zigzag. El gringo cachó un pattern: zigzag corto pero iba en una dirección determinaba. Con esta info hizo caleta de ecuaciones y finalmente mejoró el derribo de aviones en un 60%! Chúpate esa mandarina!! La cuna de las redes Bayesianas con interferencia probabilística”.

“Que interesante, no tenía idea que venía de allí”, contestó el asombrado Presidente.

“ Vivimos en un mundo tan cambiante que nos cuesta absorber estos cambios, por eso buscamos zonas de mayor confort. Pienso que los millenials se reconfortan en las redes sociales que siempre los premian: suben foto de un tatuaje y tienen 400 likes, llegan a la casa y mamá los recibe con un abrazo y un beso y tienen, adivinen qué! un solo like.

Con la IA pasa algo similar: Evolución muy rápida. Por ejemplo, Computer Vision es tremenda, pero hoy ya no es IA, sino que hoy es tecnología común. Con aplicaciones geniales. Nosotros estamos desarrollando una forma de identificar cada salmón en una jaula, y así poder calcular la masa de salmones con un bajo porcentaje de error. Pero por otro lado uno ve cómo Carabineros controla los Permisos de salida en cuarentena en forma tan pedestre, cuando si los dejaran ocupar esta herramienta en cosa de segundos tendrían toda la información. Pero se necesita tiempo para los cambios: pregúntale a los Uber cómo les ha ido en distintos países.

Pero también la IA es vulnerable, pues también tiene su talón de Aquiles.

Un par de ejemplos.

La aviación tiene uno de los mejores estándares de seguridad. Te parece 99.99% un buen índice para ellos? Habrían varios accidentes diarios si ese fuera su índice, en tiempos normales vale añadir. Por eso se acuñó el concepto de Six Sigma, 3.4 defectos por millón. En esta mejora continua se dotó a los aviones de los mejores sistemas de IA, pero bastó que a un empleado de tierra no removiera el protector de un tubo Pitot que mide la velocidad del avión, para que sucediera el accidente que también arrastró a Aeroperú a la quiebra.

Otro ejemplo son los robots de manejo en vehículos. La IA existe, y maneja más seguro y mejor que cualquiera de nosotros, protegiéndonos mucho mejor. Pero se cruza un niño imprudente, y a quien prioriza? Las compañías de seguro no están seguras. Te recuerda las primeras versiones de Deep Blue?”

El Presidente se quedó meditando un rato, y le preguntó a Ismael Alaya si esta no era una mirada algo negativa de la IA.

“ Nica”, le contestó en forma enérgica. “Tienes que mirar por el retrovisor para luego predecir lo que verás por el parabrisas. Así es como funciona la IA, imitando a la evolución. Hubo lobos que persiguieron los renos al norte en primavera, que a su vez arrancaban de los zancudos. A estos los conocemos, no los que se fueron para otro lado y no se adaptaron. Les pasó a los creadores del término IA en Dartmouth cuando yo nacía, e hicieron varias predicciones basadas en IA. No funcaron y por 10 años se cajoneó. Luego entendieron donde iban los renos y los siguieron. Nada es fácil ni inmediato, sino necesita adaptación y desarrollo. Puro Darwin, No?”

“Es una mirada bien distinta a la tradicional. El Premio que te hemos ofrecido es por tu carrera en la que has competido contra los grandes y hoy te paras en tu empresa con satisfacción de tus clientes, empleados contentos haciendo cosas únicas. Y tu me hablas más de los errores de la IA que de sus virtudes sobre las cuales por dos lustros tu te has dedicado.”.

“Niet, si te he hablado de los errores es porque de ellos se aprende mas que de los aciertos, en la medida que te ayude a adaptarte y a comprender para mejorar.

Fíjate en el lenguaje Python. Lo creó un holandés en honor a un grupo de cómicos en UK que le gustaba. Pero mi mujer me dio otra versión: Que hace Python? Saca su lengua, olfatea, se acerca a su presa sigilosamente, la enrolla, la aprieta, la sofoca de a poco: la víctima respira y luego de exhalar esta determina su nuevo estado de apriete. Finalmente se la come, digiere y se deshace de los restos. Y me preguntó si eso no era lo mismo que yo hacía con mis pegas. Guauuu! Luego me dijo que ni siquiera el holandés entendía esto del monstruo que había creado. Este lenguaje es el alicate de la IA.”

“Chuta, esta si que es volada de altura, y supongo que de acuerdo a tu especial forma de ver las cosas, me dirás que desde arriba el águila puede ver mejor el panorama. Pero esto sólo me confirma que la elección de tu persona para otorgarte el premio fue bien determinada, y te cuento que será por Zoom adaptándonos a las circunstancias. Felicitaciones y un abrazo.”

Con esto el Presidente se retiró, pensando que esto era lo más extraño que le había sucedido. Esperaba encontrarse con un Ingeniero más racional, pero se encontró más con un Warken que con un Mañalich. Habrá estado bien el otorgarle el premio a Ismael? Existirá un premio de IA en filosofía? OMG.

En eso entró su segundo. Él sabía que los titubeos de su jefe provenían del hecho que su mujer, la Chechi, era el sistema neuronal de la empresa. Muchos de los conceptos que él manejaba eran de su creación, pero siempre le gustaba a ella mantenerse en segundo plano, incluso amenázandolo de jamás revelar ese secreto. A ella le gustaba ir en la mañana a la ofis y en su casa en la tarde; y esta situación conflictuaba a Ismael, pues él pensaba que la Chechi debía recibir el premio, y no él.

“Y qué le dijiste al Presi? Te temblaron las canillas y desparramaste las tripas por el suelo? O vas a recibir el premio?”

Recibiré el premio, porque soy un lobo y no weon.

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