Alaya celebra 19 años mirando al futuro

De origen quechua, el nombre Alaya significa “mirando al futuro”. Precisamente, esa ha sido la visión que ha sustentado su trayectoria por casi dos décadas, durante las que se han enfocado en entregar soluciones tecnológicas y de inteligencia artificial que generen valor a sus clientes en rubros tan diversos como minería, banca, gobierno, manufactura y acuícola.


Con la premisa de adelantarse al futuro, Luis Sepúlveda, ingeniero civil informático de la Universidad de Santiago y, por ocho años, responsable tecnológico de los Canales Electrónicos del Banco de Chile, decidió cofundar Alaya. Era el año 2002 y su propósito era identificar necesidades en los clientes y ofrecerles soluciones utilizando inteligencia y tecnología que les permitiera ocupar de forma eficiente sus recursos. Este mes de julio cumplen 19 años y ya son 45 los profesionales que forman parte de este equipo, que se caracteriza por su flexibilidad, compromiso y experiencia en diferentes industrias.


De origen quechua, la palabra Alaya –el nombre que escogieron para su empresa– quiere decir mirando al futuro. “Nuestra visión siempre ha sido tratar de adelantarnos y eso significa ser capaz de mirar hacia adelante y traer el futuro al presente”, explica Sepúlveda, quien actualmente lidera al equipo en busca de nuevas oportunidades de negocios, junto a Marcia Arias, gerente comercial, Waldo Fishwick, subgerente general, y cinco directores.


Durante una primera etapa, la empresa se abocó a las industrias financieras, seguros y retail, a las que luego se sumaron diferentes reparticiones públicas, como el Servicio Electoral (Servel) y el Servicio de Impuestos Internos (SII). Hoy, se encuentran presentes en más de 15 reparticiones públicas. Así, mediante el uso de softwares y tecnología, la compañía se ha encargado del diseño, la producción y ejecución de soluciones transaccionales elaboradas específicamente para cada cliente y orientadas a generar valor en sus procesos. Esta exitosa línea de negocios se mantiene hasta hoy.


Dentro de los proyectos destacados en el rubro financiero se encuentran los portales web que desarrollaron para instituciones bancarias, como el Banco de Chile, BCI, Banco Estado y Banco Bice. Estas plataformas generaron canales de comunicación entre la institución financiera y sus clientes, ya sean personas o empresas, permitiendo a la ciudadanía realizar diferentes tipos de transacciones en línea, en vez de asistir de forma presencial a una sucursal bancaria y, a su vez, optimizar los recursos de la banca, uno de sus principales valores.


Las oportunidades del futuro

La visión innovadora del equipo ha continuado desarrollándose en estas casi dos décadas de presencia en el mercado. Con la masificación de Internet y el constante desarrollo de diversas tecnologías, las operaciones que se realizan en instituciones financieras se han vuelto menos costosas, más rápidas y seguras generando un valor significativo para sus clientes. Sepúlveda explica que, una transacción electrónica tiene un costo para una entidad bancaria, diez veces menor a una que se ejecuta de manera presencial, y de más está mencionar todos los beneficios que ha significado la tecnología en tiempos de pandemia.


La capacidad de adaptación los ha llevado a seguir modernizándose acorde a los tiempos, por lo que en los últimos seis años Alaya ha ido ampliando sus líneas de negocio utilizando la inteligencia artificial y analítica avanzada al momento de idear soluciones que optimicen los recursos de sus clientes. Así, comenzaron a irrumpir en las industrias minera, acuícola y de manufactura, sin dejar de lado su expertise en el mundo financiero.


Con estas nuevas herramientas, sus expertos en tecnología analizan los datos con el propósito de predecir comportamientos y optimizar procesos. “A través de algoritmos de inteligencia artificial, metodologías, modelos matemáticos y estadísticos, junto con el uso de tecnología podemos conocer y adelantarnos a las situaciones”, dice Sepúlveda. Uno de sus proyectos más emblemáticos fue optimizar el proceso de molienda en la mina de Chuquicamata obteniendo mejoras cercanas a los 10 puntos porcentuales en las TPH procesadas, en el proceso de Molienda SAG, lo que se tradujo en un ahorro importante para la empresa.


También han desarrollado soluciones tan diversas como software para el manejo de tanques de relave, optimización en las rutas y en la molienda en la minería, además de desarrollos tecnológicos para el mantenimiento predictivo de máquinas y equipos. Esto les ha permitido mejorar la eficiencia de los procesos de sus clientes y ahorrar importantes sumas de dinero.


En ese contexto, cuentan que todavía hay grandes oportunidades por explorar las ventajas de la inteligencia artificial y la analítica predictiva en las más variadas industrias. “Al final del día, si Chile quiere desarrollarse como país y que sus diferentes industrias sean más óptimas, debe incorporar no solo tecnología, sino que inteligencia artificial junto a analítica, y, para eso, aún hay mucho espacio por crecer”, enfatiza Luis Sepúlveda.